Consejos para postular

Cómo conseguir recomendaciones laborales

Las referencias deciden contrataciones en la última etapa y casi nadie las prepara. Qué diferencia hay entre el certificado de trabajo, la referencia telefónica y la carta de recomendación, a quién elegir, cómo pedirla con el mensaje exacto y qué hacer si no tienes ninguna.

Equipo Empleum 15 min de lectura

Llegaste a la última etapa. Te piden «tres referencias con nombre, cargo y teléfono» y las escribes de memoria en el correo, contento porque el proceso va bien. De ahí en adelante ya no controlas nada. Al día siguiente, una analista de selección llama a tu exjefe en pleno cierre de mes, él no sabía que ibas a poner su número, no recuerda las fechas exactas y contesta con frases cortas para salir del paso. Nadie dijo nada malo de ti. Y sin embargo el proceso se enfrió.

Las referencias son la etapa que más contrataciones decide y la que menos gente prepara. Se hacen cuando ya te eligieron, cuando falta solo la firma, y por eso un tropiezo ahí duele el doble. Lo bueno es que casi todo es preparable: a quién pones, cómo se lo pides, qué documento te toca a ti conseguir y qué le cuentas a esa persona antes de que suene el teléfono.

Tres cosas distintas que la gente llama «recomendación»

Lo primero es dejar de mezclarlas, porque se piden en momentos distintos, a personas distintas y sirven para cosas distintas.

Qué mirarCertificado de trabajoReferencia telefónicaRecomendación escrita
Quién lo daLa empresa, a través de Recursos HumanosUna persona que fue tu jefe, tu par o tu clienteUna persona, firmando a título propio
Cómo se consigueLo pides al terminar el vínculo laboralNo la pides tú: el reclutador llama por su cuentaSe la pides directamente a esa persona
Qué diceFechas de ingreso y cese, cargo y funcionesConfirma fechas, funciones y cómo fue la salidaOpina: qué hacías, cómo trabajabas, qué resultó
Lleva opinión sobre tiNo, y no debe llevarlaSí, y es la que más peso tieneSí, esa es toda su razón de ser
Cuándo se usaPara acreditar experiencia en procesos formalesEn la etapa final, justo antes de la ofertaPostgrados, becas, trabajo independiente, cambio de rubro
Qué controlas túPedirlo a tiempo y guardarloA quién pones y cómo lo preparasTodo: a quién se la pides y qué le facilitas

El certificado de trabajo

Es un documento formal que emite la empresa cuando termina la relación laboral. Dice quién eres, en qué fechas trabajaste, con qué cargo y qué funciones tenías. No opina: no va a decir que eras excelente ni puntual, y no tiene por qué hacerlo. Sirve para acreditar experiencia por escrito, algo habitual en procesos del Estado, en concursos y en empresas grandes.

Entregarlo al cese es una obligación del empleador; si te lo niegan, la vía es el Ministerio de Trabajo, que orienta gratis al trabajador. Pero lo práctico es esto: pídelo el mismo día de tu salida, aunque no lo necesites. Conseguirlo tres años después, cuando ya cambió toda el área de Recursos Humanos, puede tomar semanas.

Si igual te toca pedirlo tarde, ponlo fácil: dales todos los datos ya masticados.

«Buenos días. Mi nombre es Luis Chávez Ramos, DNI 4XXXXXXX. Trabajé en la empresa como asistente de operaciones entre marzo de 2021 y agosto de 2023, en la sede de Ate, reportando a la jefatura de logística. Estoy en un proceso de selección y me piden acreditar experiencia. ¿Podrían emitirme el certificado de trabajo con mis fechas y funciones? Les dejo mi correo y mi celular para lo que necesiten. Muchas gracias.»

La referencia telefónica

Esta es la que decide y la que casi nadie prepara. El reclutador toma el nombre que tú diste y llama por su cuenta. Dura entre cinco y diez minutos y busca confirmar tres cosas: que trabajaste ahí en esas fechas, que hacías lo que dijiste que hacías y que la salida fue normal.

Lo importante es que no busca elogios. Busca que no haya sorpresas. Por eso una referencia tibia hace tanto daño como una mala: si la persona duda con las fechas, si suena incómoda, si responde con monosílabos porque la agarraron manejando, el reclutador no anota «mala referencia», anota «algo no cuadra». Y ante la duda, con dos candidatos parecidos, elige al otro.

La recomendación escrita o publicada

Es una carta o un texto firmado por una persona, no por la empresa, que sí opina sobre tu trabajo. Puede ir en papel membretado, en un correo que puedas reenviar o publicada en tu perfil profesional.

Hay cuatro casos donde vale mucho: cuando postulas a un postgrado o a una beca, cuando trabajas de forma independiente y no tienes planilla que mostrar, cuando cambias de rubro y necesitas que alguien traduzca tu experiencia, y cuando la empresa donde trabajaste ya no existe.

Una carta vale por lo específico, no por los adjetivos. «Persona responsable y proactiva» no dice nada. «Manejó la cartera de cincuenta clientes de la zona sur durante dos años y redujo la morosidad del canal» dice todo. Cuando pidas una, ofrece un borrador con esos datos para que la persona solo corrija y firme.

A quién poner de referencia y a quién no

La regla que ordena esta decisión es una sola: la mejor referencia no es la de mayor cargo, es la que estuvo cerca de tu trabajo diario. Un gerente general que apenas te ubica responde en general y eso no ayuda; un supervisor que se sentaba a tu lado cuenta un caso concreto en treinta segundos.

Funcionan bien: tu jefe directo del último o del penúltimo trabajo; el jefe de otra área con la que coordinabas, el de contabilidad si tú estabas en compras; un cliente al que atendiste durante meses; un proveedor con el que negociabas; tu supervisor de prácticas si recién empiezas.

No funcionan: familiares, ni aunque sea el tío que tiene la empresa; amigos que nunca trabajaron contigo; alguien tan arriba que no sabe qué hacías; alguien con quien terminaste peleado; tu jefe actual si estás buscando en reserva; y cualquiera que no contesta el teléfono.

Lo razonable son tres referencias, de al menos dos empresas distintas, con datos vigentes: nombre completo, cargo, empresa y celular personal, no la central telefónica donde nadie sabe quién es. Confirma esos datos antes de mandarlos; la gente cambia de trabajo y de número más seguido de lo que uno cree.

Cómo pedirla, con el mensaje exacto

Hay dos momentos. El permiso general se pide antes, cuando armas tu lista. El aviso concreto se da cuando el proceso está avanzado y sabes que van a llamar.

Para el permiso, un mensaje corto por WhatsApp o correo:

«Hola Elena, ¿cómo estás? Estoy postulando a un puesto de analista de compras y llegué a la etapa final. ¿Estarías de acuerdo con que ponga tu nombre como referencia? Si me dices que sí, te aviso apenas confirmen la fecha para que la llamada no te agarre de sorpresa, y te cuento qué te van a preguntar.»

Ese mensaje hace tres cosas: pide permiso de verdad, deja espacio para que la persona diga que no sin quedar mal, y anuncia que la vas a preparar. Compáralo con lo que hace la mayoría, que es no escribir nada y esperar que la llamada salga bien.

Cuando no terminaste bien con ese jefe

Pasa seguido y no es el fin del mundo. Tienes tres caminos, en este orden.

El primero: no lo pongas. Casi nunca te exigen a esa persona en particular, sino a alguien de esa empresa. Pon al jefe de otra área con la que coordinabas, al supervisor que te evaluaba en el día a día o a un par con más antigüedad. Confirman lo mismo y no arrastran el conflicto.

El segundo: si el puesto exige específicamente a tu jefe directo de ese periodo, llámalo de frente. Un mensaje honesto suele funcionar mejor que el silencio.

«Hola Ricardo. Sé que mi salida no fue la mejor y que quedaron cosas sin conversar. Te escribo por algo puntual: estoy en un proceso y quería preguntarte de frente si te sentirías cómodo dando una referencia sobre mi trabajo en el área, específicamente sobre el manejo de la cartera y los cierres de mes. Si prefieres no hacerlo, lo entiendo perfectamente y no hay problema.»

El tercero: si sabes que van a hablar mal de ti, adelántate con el reclutador en lugar de esperar la sorpresa. «Te doy contexto antes de que llames: con mi jefe de esa etapa tuvimos una diferencia por la reorganización del área y la salida fue tensa. Por eso te propongo como referencia a la jefa de administración, que trabajó conmigo los tres años. Igual te dejo el dato de él si necesitas confirmar fechas.» Dicho así, sin quejas ni versión larga, se lee como madurez.

Cuando la empresa ya cerró

Si la empresa dejó de operar no hay quién emita un certificado, pero tu experiencia sigue siendo demostrable. Junta lo que tienes: boletas de pago, el contrato firmado, la liquidación de beneficios, el reporte de aportes de tu AFP o la constancia de la ONP, y correos de la época con tu firma y tu cargo. Cualquiera de ellos acredita el vínculo y las fechas, que es lo que quieren verificar. Si tienes dudas sobre cómo acreditar tiempo de servicios, el Ministerio de Trabajo orienta sobre el procedimiento.

Y para la parte humana, busca a tu exjefe donde esté trabajando hoy y pídele una carta a título personal:

«Hola señora Miriam. Como la empresa ya no opera, no puedo pedir un certificado. ¿Podría pedirle una carta corta, firmada por usted, que diga que trabajé ahí como asistente contable de enero de 2020 a noviembre de 2022 y qué funciones tenía? Le paso un borrador para que solo lo revise y lo corrija, así no le quito tiempo. Le pediría también que incluya su DNI y un teléfono, por si el reclutador quiere confirmarlo con usted.»

Prepara a tu referencia para que responda bien

Esto es lo que separa una referencia tibia de una que cierra el proceso, y toma cuatro minutos. No se trata de dictarle un discurso a nadie: se trata de que no lo agarren en frío.

Cuando te confirmen que van a llamar, manda un mensaje con cuatro datos: a qué puesto y a qué empresa postulas, cuándo aproximadamente van a llamar y a qué número, qué te van a preguntar, y uno o dos casos concretos que a esa persona le convendría recordar.

«Elena, te confirmo: el puesto es analista de compras en una empresa de consumo masivo. Te van a llamar entre miércoles y viernes al número que les di. Van a preguntarte en qué fechas trabajé contigo, qué hacía exactamente, cómo me llevaba con otras áreas y por qué salí. Lo que más les interesa del puesto es la homologación de proveedores; si te acuerdas del proceso que ordenamos el año pasado, ese ejemplo les va a servir. Mil gracias.»

Y dile qué le van a preguntar, que casi siempre es lo mismo: en qué fechas y con qué cargo trabajaste; qué hacías exactamente y con cuánta autonomía; cómo te llevabas con otras áreas y bajo presión; por qué dejaste la empresa; y la pregunta que define todo, si te volvería a contratar. Esa última se contesta bien solo si la persona sabe de antemano que se la van a hacer.

Un detalle práctico que se olvida: avísale también cuando el proceso termine, quedes o no quedes. Alguien que dio la cara por ti merece saber cómo salió, y esa cortesía es la que hace que la próxima vez conteste el teléfono con ganas. Es la misma lógica de mantener viva una relación profesional que está desarrollada en cómo crear una red de contactos.

Qué hacer si no tienes ninguna referencia laboral

Es la situación de quien recién egresa, de quien tuvo su primera experiencia en un negocio familiar sin planilla y de quien vuelve al trabajo después de años fuera. No te descalifica, pero hay que resolverlo con lo que sí existe.

  • Tu supervisor de prácticas preprofesionales. Es una referencia laboral legítima aunque hayas estado por convenio y no en planilla. Vio cómo trabajas todos los días.
  • Un profesor o el jefe de tu carrera. Sirve sobre todo si dirigió tu proyecto final o si fuiste su asistente. Puede hablar de cumplimiento de plazos y de trabajo en equipo.
  • El dueño del negocio donde ayudaste. La bodega, el taller, el restaurante de la familia de un amigo. Que confirme qué hacías, cuánto tiempo y con qué responsabilidad, aunque no haya habido contrato.
  • Un cliente al que le trabajaste por recibo por honorarios. Es referencia de calidad y además tienes el recibo emitido como respaldo del vínculo.
  • El coordinador de un voluntariado o de una actividad organizada. Parroquia, campaña vecinal, club deportivo, brigada de la universidad. Habla de puntualidad, manejo de dinero, trato con gente.

Con cualquiera de esos, dile explícitamente qué necesitas que pueda confirmar: que llegabas puntual, que manejabas caja, que atendías clientes, que entregabas a tiempo. Y mientras tanto, compensa por otro lado: los certificados de los cursos que llevaste, un trabajo de muestra que puedas enseñar y un buen desempeño en la prueba técnica pesan mucho cuando el historial es corto. Anotar bien lo que hiciste ayuda más que adornarlo; cómo se redacta eso está en cómo colocar tus logros laborales.

Referencias en el CV: ponerlas o no

La respuesta corta es que no, por dos razones prácticas. La primera es que estarías publicando el celular de otra persona en un documento que circula por decenas de correos que no controlas. La segunda es que abres la puerta a que llamen antes de tiempo, en la primera revisión, cuando tu referencia no está preparada.

La frase «referencias disponibles a solicitud» tampoco aporta: se da por descontado y ocupa una línea. La excepción es cuando el aviso las pide de forma expresa o cuando el formato de un proceso del Estado lo exige; ahí van en un anexo aparte y avisando antes a cada persona. Qué datos sí corresponden y cuáles sobran está detallado en qué datos personales debe llevar un CV.

Lo que sí conviene tener es una carpeta ordenada, en el celular y en la nube, con tus certificados de trabajo, tus constancias de estudios y una hoja con tus tres referencias actualizadas. Cuando te la pidan, la mandas en cinco minutos en lugar de pedir dos días. Si de paso te toca rehacer el documento con el que postulas, en las plantillas editables lo armas y lo descargas en PDF sin pagar nada, y luego revisas qué se publicó esta semana en la bolsa de trabajo con la carpeta ya lista para la etapa final.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un certificado de trabajo y una carta de recomendación?

El certificado lo emite la empresa cuando termina la relación laboral y es un documento de hechos: quién eres, en qué fechas trabajaste, con qué cargo y qué funciones tenías. No opina sobre tu desempeño y no tiene por qué hacerlo. La carta de recomendación la firma una persona a título propio y sí opina: cuenta cómo trabajabas y qué resultados dio. El certificado sirve para acreditar experiencia en procesos formales y concursos; la carta sirve para postgrados, becas, trabajo independiente y cambios de rubro. Conviene tener los dos, porque cubren necesidades distintas y ninguno reemplaza al otro.

¿Qué le preguntan a mis referencias cuando las llaman?

Casi siempre lo mismo, en una conversación de cinco a diez minutos: en qué fechas trabajaste ahí y con qué cargo, qué hacías exactamente y con cuánta autonomía, cómo te llevabas con otras áreas y bajo presión, por qué dejaste la empresa y si te volvería a contratar. El reclutador no busca elogios: busca que no haya sorpresas ni contradicciones con lo que tú contaste. Por eso una referencia dubitativa hace tanto daño como una mala. Avisa antes a cada persona qué puesto es y qué le van a preguntar, para que responda con fechas y con un ejemplo concreto en la mano.

¿Puedo poner a mi jefe actual como referencia?

Solo si ya sabe que estás buscando y está de acuerdo. Si tu búsqueda es reservada, no lo pongas bajo ningún concepto: una llamada inesperada puede costarte el puesto que todavía tienes. Usa exjefes, jefes de otras áreas con las que coordinabas, clientes o proveedores. Y pídele de forma explícita al reclutador que no contacte a tu empleador actual hasta que exista una oferta formal por escrito. Es un pedido común entre candidatos que están trabajando y ningún reclutador serio lo toma a mal; al contrario, suele leerlo como una señal de que eres cuidadoso con tus compromisos.

¿Qué hago si la empresa donde trabajé ya cerró y no puedo pedir certificado?

Tu vínculo sigue siendo demostrable con documentos que tú ya tienes: boletas de pago, el contrato firmado, la liquidación de beneficios, el reporte de aportes de tu AFP o la constancia de la ONP y las constancias de retenciones. Cualquiera de ellos acredita las fechas y el cargo, que es lo que quieren verificar. Para la parte de desempeño, ubica a tu exjefe donde esté trabajando ahora y pídele una carta corta firmada a título personal, con su DNI y un teléfono de contacto; ofrécele un borrador para que solo lo revise. Si necesitas orientación sobre cómo acreditar tiempo de servicios, el Ministerio de Trabajo atiende consultas gratuitas.

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