Hacer tu CV
Qué datos personales debe llevar un CV
La cabecera del CV tiene un solo trabajo: que te puedan contactar hoy. Qué va línea por línea, qué hay que sacar y por qué, cómo tratar el tema de la foto en el Perú y por qué tu número de DNI completo en un portal abierto es una puerta abierta a estafas.
La cabecera del CV es el bloque que menos se piensa y el que más procesos arruina. Ocupa cuatro líneas, se copia de un CV viejo y nadie la vuelve a mirar hasta que un reclutador marca un número que ya no existe, escribe a un correo que nadie revisa o cierra el archivo porque la dirección dice que vives a dos horas de la oficina.
Tiene un solo trabajo: que te puedan contactar hoy, sin fricción, y que nada de lo que pusiste le dé al que decide una razón para descartarte antes de leer tu experiencia. Todo lo que no sirva para eso sobra, y una parte de lo que sobra además te expone. Vamos línea por línea.
Lo que sí va, en este orden
Cinco líneas. Ni una más. Van juntas arriba de la primera página, en un bloque que se lee de un vistazo.
Tu nombre, como figura en el DNI
Nombre y apellidos completos, tal como aparecen en tu documento. Si eres María del Carmen Rojas Paredes, en el CV va María del Carmen Rojas Paredes, no «Mary Rojas». El apodo lo dices en la entrevista si quieres; el documento es lo que después se cruza con la ficha de ingreso, con el contrato, con la verificación en RENIEC y con tu récord de aportes. Cuando el nombre del CV no coincide con el del DNI, alguien de Recursos Humanos pierde diez minutos y algunos concluyen que hay algo raro.
Tampoco escribas «Currículum Vitae» como título del documento. Tu nombre es el título. El que lo abre ya sabe que es un CV.
El celular con WhatsApp y el buzón de voz configurado
Un solo número, el tuyo, el que llevas encima. Nueve dígitos, sin el código de país si postulas dentro del Perú y con «+51» si postulas a algo remoto desde fuera. Escríbelo separado para que se lea fácil: «987 654 321».
Tres cosas que hay que verificar antes de mandar nada. Primero: que sea un número con WhatsApp activo, porque hoy buena parte de la coordinación de entrevistas en el Perú se hace por ahí, y un número que solo recibe llamadas se queda fuera de esa conversación. Segundo: que tu foto y tu nombre de WhatsApp sean presentables, porque el reclutador los va a ver antes de escribirte. Tercero, y es el que casi nadie hace: configura el buzón de voz. Un reclutador llama una vez, quizás dos. Si cae en «el buzón del cliente no ha sido configurado», no queda rastro y tú nunca te enteras de que te llamaron.
No pongas dos números «por si acaso», ni el de tu mamá, ni el teléfono fijo de tu casa, ni el celular corporativo del trabajo en el que estás. Ese último es un error caro: te expone con tu empleador actual y además lo pierdes el día que salgas.
Un correo serio, creado para esto
El correo es el dato donde más gente se juega puntos sin darse cuenta. Hay tres versiones que cuestan entrevistas.
La primera es el correo con apodo o broma: «negrito_fiestero23@…», «lachikamalasuerte@…», «elpapidelabarra@…». Al que lo recibe le llega antes que tu nombre, en la lista de la bandeja, junto a otros veinte. No es que te juzgue por tu vida privada: es que si el archivo va a ser reenviado al gerente del área, ese correo entra a la cadena.
La segunda es el correo institucional del colegio, del instituto o de la universidad. Parece formal y tiene dos problemas prácticos. Se desactiva cuando egresas —y muchos procesos se caen justo ahí, cuando la respuesta rebota— y en el caso del correo del colegio, marca tu edad de entrada sin que digas nada.
La tercera es el correo del trabajo actual. Nunca. Usarlo dice que estás postulando en horario de oficina con recursos de tu empleador, y es lo primero que un reclutador nota.
Lo que funciona es aburrido y toma dos minutos: nombre y apellido, con punto o guion bajo, en un proveedor común. «maria.rojas.paredes@…», «jrodriguez.contable@…». Si tu nombre está tomado, agrega la inicial del segundo apellido o tu profesión, no el año en que naciste. Y revísalo todos los días, incluida la carpeta de spam: los correos de reclutamiento con archivos adjuntos caen ahí más seguido de lo que crees. Cómo escribir el mensaje con el que lo mandas está en cómo enviar correctamente un CV por correo.
Distrito y ciudad, sin dirección exacta
«Los Olivos, Lima» o «Cayma, Arequipa». Eso es todo. Ni calle, ni número, ni referencia de la casa.
El distrito sí importa y por eso se pone: en Lima la distancia decide contrataciones. Un jefe de tienda en Miraflores que ve dos candidatos parecidos, uno en Barranco y otro en Puente Piedra, sabe cuál va a llegar tarde en agosto y cuál va a renunciar en el tercer mes por el viaje. Ocultar el distrito no te ayuda: genera la pregunta igual, y te la hacen en la llamada.
Si estás dispuesto a mudarte o el puesto es en otra ciudad, dilo en la misma línea: «Trujillo — disponibilidad para reubicarme en Lima». Y si el puesto es remoto, tu ciudad sigue sirviendo, porque define tu huso horario y si puedes ir a una reunión presencial cuando toque.
La dirección completa, en cambio, no le sirve a nadie en esta etapa. La empresa la va a pedir cuando te contrate, en la ficha de ingreso, con el recibo de servicios de respaldo. Antes de eso es un dato que circula por correos reenviados sin ninguna razón.
LinkedIn, solo si está cuidado
El enlace a tu perfil va si se cumplen dos condiciones: que tenga foto, titular y experiencia completa, y que diga lo mismo que tu CV. Un perfil abandonado con dos líneas y una foto de hace ocho años resta, porque el reclutador que hace clic esperando ampliar información encuentra menos de lo que ya tenía.
Pon la dirección corta y personalizada, no la que trae números y letras al azar. Si tu perfil está a medias, ordénalo primero con cómo optimizar tu perfil de LinkedIn y recién después lo enlazas. Y si tu trabajo se muestra —diseño, fotografía, redacción, programación, carpintería— vale más un enlace a tu portafolio o a tu cuenta de trabajo que el perfil profesional genérico.
Lo que no va nunca es tu Facebook, tu Instagram personal ni tu TikTok, salvo que sean literalmente tu trabajo.
Lo que hay que sacar, y por qué
Esta es la parte incómoda, porque varias de estas líneas están en las plantillas viejas que circulan y en el CV que te pasó un familiar. Estaban bien hace veinte años. Hoy ocupan espacio, y algunas te perjudican.
| Dato | ¿Va en el CV? | Por qué |
|---|---|---|
| Nombre completo como en el DNI | Sí | Es lo que se cruza con contrato, ficha de ingreso y verificación |
| Celular con WhatsApp | Sí | Es el canal por el que se coordinan las entrevistas |
| Correo con tu nombre | Sí | Se reenvía dentro de la empresa junto con tu archivo |
| Distrito y ciudad | Sí | La distancia pesa en la decisión y la pregunta te la harán igual |
| LinkedIn o portafolio | Solo si está completo | Un perfil abandonado resta más de lo que suma |
| Número de DNI completo | No | Se pide en la contratación; en un portal abierto habilita suplantación |
| Dirección con calle y número | No | Dato sensible que circula en correos reenviados sin necesidad |
| Edad y fecha de nacimiento | No | Invita a filtrar por edad antes de leer tu experiencia |
| Estado civil y nombre de los hijos | No | No predice desempeño y se usa para descartar, sobre todo a mujeres |
| Número de cuenta o CCI | No | No existe ninguna etapa del proceso donde haga falta |
| Expectativa salarial | No | Se conversa cuando ya te quieren, no antes de conocerte |
| «Licencia de conducir A-I» | Solo si el puesto la pide | Si el aviso no la menciona, ocupa espacio útil |
Dos aclaraciones sobre esa tabla. La edad y la fecha de nacimiento se sacan por una razón práctica, no ideológica: si tu experiencia convence, la edad importa menos; si va arriba, alguien filtra por ella antes de llegar a tu experiencia. Y la expectativa salarial se saca porque un número puesto a ciegas solo puede hacer dos cosas: dejarte fuera por caro o dejarte anclado por barato. Si el aviso la pide de forma expresa, va en el correo o en el campo del formulario, no impresa en la cabecera del CV que va a circular por seis manos.
La foto: cuándo la piden de verdad y cómo debe ser
En el Perú la foto sigue siendo común y hay que hablar del tema en serio, sin repetir consejos importados que aquí no aplican.
Hay puestos donde la foto se pide y es parte del oficio: atención al público en tienda y en banca, azafatas y tripulación, hotelería, recepción, modelaje, algunos puestos comerciales de campo. Ahí el aviso suele decirlo. También la piden muchas empresas medianas y pequeñas por costumbre, y algunos formularios de portales la incluyen como campo obligatorio. Y hay rubros donde no se usa y una foto llamativa distrae: consultoría, ingeniería, sistemas, contabilidad, investigación, casi todo lo remoto.
La regla razonable: si el aviso la pide, ponla. Si no la pide y estás en un rubro donde no se usa, no la pongas y usa ese espacio para tu titular y tu resumen. En caso de duda, mírala así: la foto no consigue entrevistas, pero una mala foto sí las quita.
Si la pones, que sea esta foto
Fondo liso y claro. Del pecho para arriba, mirando a la cámara. Ropa parecida a la que usarías el primer día en ese trabajo: camisa o blusa sencilla, sin estampados que vibren. Luz de día, de frente, nunca contra la ventana. Expresión natural, sin sonrisa forzada. Tamaño chico, en la esquina superior, sin ocupar un cuarto de la página. Y actual: la foto de tu grado de hace nueve años genera una sorpresa incómoda cuando llegas a la entrevista.
Lo que descarta a la primera: la foto recortada de una reunión con el brazo de alguien todavía visible, la selfie en el espejo del baño, la foto con lentes de sol, con gorra, con filtro, en la playa, o la foto de perfil de una red social ampliada hasta que se pixela. Sacarte una decente toma cinco minutos con la cámara del celular, un fondo de pared blanca y alguien que te ayude a encuadrar.
El riesgo de discriminación, dicho claro
Hay algo que conviene nombrar sin rodeos: la foto habilita que alguien descarte tu CV por tu apariencia, tu color de piel, tu edad aparente o tu peso, sin haber leído una línea de tu experiencia. Pasa, no es raro y casi nunca se puede probar, porque el descarte llega como silencio.
Eso no significa que quien pone foto se equivoca. Significa que es una decisión tuya y que conviene tomarla con la información completa: en un rubro donde no se acostumbra, no ponerla te quita cero oportunidades y te quita ese riesgo. Si te encuentras con un aviso que exige foto de cuerpo entero, «buena presencia» sin relación con la función, o datos personales que no vienen al caso, eso no es un requisito: es una señal de alerta sobre esa empresa. Lo mismo vale, con más fuerza, para el punto que sigue.
Tu DNI completo en un portal abierto es una puerta abierta
El número de DNI se pide en la contratación, cuando ya te eligieron y hay que armar el contrato y la planilla. Ninguna etapa anterior lo necesita. Y sin embargo miles de currículums lo llevan impreso arriba, junto al nombre completo, la fecha de nacimiento y la dirección exacta.
Piensa qué acaba de pasar. Ese archivo se subió a un portal, se reenvió por correo, se descargó en tres computadoras y en algunos casos terminó en una carpeta compartida que nadie cerró. Con nombre completo, número de DNI, fecha de nacimiento y domicilio, alguien tiene el paquete básico para pasar por ti en una verificación telefónica, para intentar abrir cuentas o líneas a tu nombre, o simplemente para hacer una estafa más creíble: te escriben desde un supuesto proceso de selección citando tus datos exactos, y esa precisión es justamente lo que baja la guardia.
El patrón se repite: un aviso demasiado bueno, un contacto que solo usa WhatsApp, un «adelanto de planilla» que exige tus datos completos y una cuenta para el depósito del examen médico o del uniforme. Cómo se reconocen esos avisos antes de entregar nada está detallado en cómo detectar una oferta de trabajo falsa, y vale la pena leerlo antes de subir tu CV a cualquier página que no conoces.
Dos precauciones simples. Si un formulario exige el DNI como campo obligatorio, complétalo en el formulario del portal —que al menos está detrás de una cuenta— y no dentro del archivo que circula. Y ningún proceso legítimo te pide número de cuenta bancaria, copia del DNI por ambas caras o un pago antes de la firma del contrato.
Cómo se ve una cabecera terminada
Así se ve la versión que hay que arreglar, tal como circula en miles de archivos:
CURRICULUM VITAE — Rosa Meléndez Sánchez. DNI: 4XXXXXXX. Fecha de nacimiento: 14/03/1989. Edad: 36 años. Estado civil: casada, dos hijos. Dirección: Jr. Las Gardenias 385, Urb. San Roque, Santiago de Surco. Teléfono fijo: 4XX XXXX. Celular: 9XXXXXXXX. Correo: rosita_bonita89@…
Y así se ve la misma persona con la cabecera corregida:
Rosa Meléndez Sánchez — Asistente de Recursos Humanos. Surco, Lima · 987 654 321 (WhatsApp) · rosa.melendez.rrhh@… · linkedin.com/in/rosamelendezrrhh
Es la misma persona con la misma experiencia. La diferencia es que la segunda versión no entrega nada que pueda usarse para descartarla ni para suplantarla, ocupa tres líneas en vez de nueve, y ese espacio recuperado se usa para el titular y el resumen, que es lo que de verdad decide si siguen leyendo. El archivo, además, debe llegar con un nombre que se entienda; la regla está en cómo nombrar el archivo de tu currículum.
Si vas a rehacer la cabecera, hazlo directamente sobre una plantilla que ya tenga el bloque bien resuelto: en el creador de CV de Empleum tienes veinticuatro diseños en A4 donde escribes encima, ajustas los colores y descargas el PDF sin pelear con los márgenes. Y si estás armando tu primer currículum completo, el paso previo —qué juntar antes de escribir— está en cómo crear un currículum profesional desde cero.
Preguntas frecuentes
¿Debo poner mi número de DNI en el currículum?
No. El DNI se entrega en la contratación, cuando ya te eligieron y hay que armar el contrato y la planilla. Antes de eso ninguna etapa lo necesita, y el archivo de tu CV se reenvía por correo, se descarga en varias computadoras y a veces queda en carpetas compartidas. Tu nombre completo junto a tu número de documento, tu fecha de nacimiento y tu dirección es el paquete que se usa para suplantar identidades y para hacer más creíble una estafa laboral. Si un formulario lo exige como campo obligatorio, complétalo en el formulario del portal, no dentro del documento que va a circular.
¿Hay que poner foto en el CV en el Perú?
Depende del rubro. Se pide de verdad en atención al público, banca, hotelería, recepción, tripulación y varios puestos comerciales, y muchas empresas medianas la piden por costumbre. En consultoría, ingeniería, sistemas, contabilidad y casi todo lo remoto no se usa y una foto llamativa distrae. La regla práctica es simple: si el aviso la pide, ponla; si no la pide y tu rubro no la acostumbra, usa ese espacio para tu titular y tu resumen. Ten presente que la foto también habilita que te descarten por apariencia o edad aparente antes de leer tu experiencia.
¿Qué correo debo usar para postular a un trabajo?
Uno con tu nombre y apellido, en un proveedor común, creado para esto: por ejemplo nombre.apellido arroba el servicio que uses. Evita tres opciones que cuestan entrevistas. El correo con apodo o broma, porque se reenvía dentro de la empresa junto a tu archivo. El correo del colegio o de la universidad, porque se desactiva al egresar y ahí se caen procesos completos. Y el correo del trabajo actual, que muestra que estás postulando con recursos de tu empleador. Revísalo a diario, incluida la carpeta de spam, donde suelen caer los mensajes con archivos adjuntos.
¿Tengo que poner mi dirección exacta y mi edad en el CV?
No. De la dirección basta el distrito y la ciudad, porque es lo que necesita saber quien evalúa si el viaje diario es viable; la calle y el número se piden en la ficha de ingreso, con recibo de servicios, cuando ya estás contratado. La edad y la fecha de nacimiento tampoco aportan: si tu experiencia convence, la edad importa menos, y puesta arriba solo facilita que alguien filtre por ella antes de leerte. Lo mismo vale para el estado civil, el número de hijos y la expectativa salarial, que no predicen desempeño y sí se usan para descartar.