Para empresas

Cómo redactar una oferta laboral efectiva

Qué escribir en el aviso de empleo para que postule la gente correcta: el título del puesto, la estructura del texto, por qué publicar el sueldo atrae más y mejores candidatos, y las frases que hacen que la gente cierre la página.

Equipo Empleum 12 min de lectura

Un aviso de trabajo se lee en cuarenta segundos, muchas veces desde el celular y en el paradero. En ese tiempo la persona decide si postula, si guarda la oferta para después o si sigue bajando. Redactar una oferta laboral efectiva consiste en ganar esos cuarenta segundos con información, no con adjetivos. Aquí va cómo se escribe el texto, bloque por bloque, y qué expresiones conviene borrar antes de publicar.

El aviso hace dos trabajos a la vez

Todo aviso cumple dos funciones opuestas y hay que diseñarlo para ambas. La primera es atraer: que la persona correcta se detenga y sienta que ese puesto tiene que ver con ella. La segunda es filtrar: que la persona equivocada siga de largo y no ocupe tu bandeja ni tu tiempo. Un aviso vago fracasa en las dos: no emociona a nadie y no descarta a nadie.

La consecuencia práctica es que la información incómoda —el sueldo, el horario rotativo, el requisito de movilidad propia, la necesidad de trabajar sábados— tiene que estar en el aviso, no guardada para la entrevista. Ocultarla no evita el problema: lo pospone y te hace perder tres semanas de proceso. Ten presente además que este texto es la parte de la redacción; la difusión, el momento de publicar y cómo mejorar el rendimiento del aviso los tratamos en cómo publicar ofertas de trabajo que reciban más postulaciones.

El título del puesto: usa el nombre con el que la gente busca

Nombre estándar, no nombre interno

En tu empresa quizá el puesto se llama «Ejecutivo de Experiencia Integral del Cliente», pero nadie escribe eso en el buscador. Escribe «Asesor de atención al cliente» y, si quieres, aclara el nombre interno en el cuerpo del aviso. El título es la única parte del texto que compite por aparecer en las búsquedas: si nadie lo escribe, nadie lo encuentra.

Lo mismo aplica al revés: nada de «Ninja de ventas», «Mago del marketing» o «Crack de la logística». Suena moderno en una reunión y no lo busca nadie. Los títulos creativos filtran mal, envejecen rápido y hacen que un puesto serio parezca poco serio.

Añade lo que decide la postulación

Después del nombre del puesto, cabe lo que determina si la persona puede o no aceptar: la ciudad, la modalidad y a veces el nivel. «Asistente contable — Surco, presencial», «Vendedor de campo — Arequipa», «Desarrollador web — remoto desde Perú». Con eso el candidato sabe en dos segundos si sigue leyendo.

Cuatro títulos y por qué fallan

  • «Se busca personal»: no dice qué puesto. Recibirás postulaciones de todo el mundo y no servirá ninguna.
  • «Únete a nuestro gran equipo»: habla de ti, no del puesto, y no contiene ninguna palabra buscable.
  • «Practicante / asistente / analista de administración, ventas y logística»: tres puestos en uno. Quien es bueno en alguno sospecha que el trabajo está mal definido.
  • «Ejecutivo comercial (excelente sueldo)»: si el sueldo es excelente, escríbelo. El paréntesis solo genera desconfianza.

La estructura de una oferta laboral efectiva

El orden importa porque casi nadie lee hasta el final. Pon arriba lo que decide y abajo lo que adorna.

BloqueQué vaExtensión
EncabezadoPuesto, ciudad, modalidad, sueldo, tipo de contrato4 líneas
Qué vas a hacer5 a 7 funciones reales, en verboMedia pantalla
Qué necesitamos3 a 5 requisitos imprescindibles5 líneas
Suma puntos2 o 3 deseables, marcados como opcionales3 líneas
Qué ofrecemosSueldo, beneficios, horario, crecimiento concreto5 líneas
Sobre la empresaQué hacen, hace cuánto, cuánta gente son3 líneas
Cómo postularUn solo paso claro y el plazo2 líneas

Fíjate en que «Sobre la empresa» va casi al final. Es contraintuitivo para el dueño, que quiere presentarse primero, pero el candidato empieza por el puesto. La presentación institucional en el primer párrafo es la forma más rápida de perder lectores.

Publica el sueldo: es el cambio que más resultados da

De todo lo que puedes hacer con el texto de una oferta, poner el sueldo en soles es lo que más mueve la aguja. No es una opinión de marketing: es una consecuencia lógica de cómo la gente busca trabajo. Quien postula está invirtiendo su tiempo, y el sueldo es la variable que decide si esa inversión tiene sentido.

Qué pasa cuando escribes «sueldo acorde al mercado»

Pasan tres cosas, todas malas. Primero, la gente asume lo peor: si fuera bueno, lo dirías. Segundo, los candidatos con más opciones —los que precisamente quieres— se van al aviso de al lado que sí lo dice, porque no tienen tiempo de averiguarlo. Tercero, terminas con postulantes cuya expectativa está por todos lados, y descubres el desencuentro en la entrevista, después de haber invertido media hora en cada uno.

Hay un cuarto efecto menos obvio: los avisos sin sueldo y con datos vagos se parecen mucho a los avisos fraudulentos, y quien busca trabajo aprende a desconfiar de ellos. Vale la pena que veas la lista de señales que enseñamos a los postulantes en cómo detectar una oferta de trabajo falsa para asegurarte de que tu aviso no dispara ninguna.

Cómo publicar un rango sin comprometerte de más

No hace falta poner una cifra exacta. Un rango honesto funciona igual de bien, siempre que sea estrecho y esté explicado. «S/ 2.000 a S/ 2.400 según experiencia comprobada en el puesto» es informativo. «S/ 1.200 a S/ 4.500» no es un rango: es una manera elegante de no decir nada.

Aclara también si la cifra es bruta o neta, si incluye movilidad y si hay variable. En Perú lo habitual es hablar del sueldo bruto mensual en planilla, sobre el que se calculan las gratificaciones y la compensación por tiempo de servicios; si vas a mencionar beneficios, verifica antes cómo se calculan para no prometer una cifra equivocada. En otros países de la región el equivalente es el salario bruto mensual o, en algunos casos, el neto de bolsillo: dilo de forma explícita para evitar malentendidos.

¿Y si tu sueldo está por debajo del mercado?

Publicarlo igual. Esconderlo no lo sube, solo te consigue candidatos que se van a molestar. Lo que sí puedes hacer es compensar con lo que tienes: horario flexible, cercanía, planilla desde el primer día, formación pagada, un camino de crecimiento con plazos. Y ser específico. «Ingreso a planilla desde el primer día, seguro de salud y revisión de sueldo a los seis meses» le dice algo real a la persona. «Buen clima laboral» no.

Las funciones: escribe tareas, no adjetivos

El bloque de funciones es donde más avisos se caen. Compara:

Vago: «Apoyar en las labores administrativas del área y otras funciones asignadas por la jefatura».

Concreto: «Emitir entre 30 y 40 facturas diarias en el sistema, conciliar los depósitos del día con el estado de cuenta, atender consultas de clientes por WhatsApp y preparar el reporte de cobranzas de los lunes».

La versión concreta hace tres cosas: le permite a la persona imaginarse el día a día, atrae a quien ya hizo eso y ahuyenta a quien no quiere hacerlo. Además evita el reclamo posterior de «esto no era lo que me dijeron», que es una de las causas más frecuentes de renuncia temprana.

Empieza cada función con un verbo en infinitivo, incluye volúmenes o frecuencias cuando puedas y no pases de siete líneas. Si tienes veinte funciones, es señal de que el puesto está mal definido; vuelve al perfil antes de escribir el aviso, como se explica en la guía para contratar al mejor talento.

Requisitos: cada línea de más te cuesta postulantes

Los requisitos funcionan como una puerta con varios cerrojos: cada uno que agregas deja fuera a más gente, incluida gente que podría hacer el trabajo perfectamente. Y no afecta a todos por igual: muchos candidatos con buen perfil se autodescartan al ver un requisito que no cumplen del todo, aunque sea el menos importante de la lista.

Regla práctica: tres a cinco imprescindibles, y que cada uno pase la prueba de «si falta esto, la persona no puede empezar». Todo lo demás va en un bloque aparte, con un encabezado que diga sin ambigüedad que es opcional: «Suma puntos, pero no es obligatorio».

  • Evita el «mínimo 5 años de experiencia» automático: define qué debe saber hacer, no cuánto tiempo lleva haciéndolo.
  • No pidas inglés avanzado si el trabajo es en español. Pídelo solo si la persona va a usarlo la primera semana.
  • No pidas título universitario para un puesto que se aprende en un instituto. En Perú, un egresado técnico suele ser el perfil correcto y más disponible.
  • No exijas dominio de cinco sistemas distintos: nombra el que usas y di que enseñarás el resto.

Las frases que ahuyentan candidatos

Hay un vocabulario de aviso de empleo que se repite de empresa en empresa y que, a fuerza de repetirse, dejó de significar algo. Peor: muchas de esas frases hoy se leen como advertencias.

En vez de escribirEscribe
Sueldo acorde al mercadoS/ 2.200 a S/ 2.600 brutos según experiencia
Somos una familiaSomos 14 personas y trabajamos en una sola sede
Capacidad de trabajar bajo presiónVas a manejar cierres de mes con fecha fija
Excelente clima laboralHorario de lunes a viernes, sin trabajo los sábados
Disponibilidad inmediataBuscamos que empiece la primera quincena de mayo
Persona proactiva y con ganas de crecerEl puesto puede pasar a coordinación en 12 meses
Se ofrece oportunidad de línea de carreraDos de los tres supervisores actuales entraron como operarios
Otras funciones que le asigne su jefe(bórralo)

La lógica del cuadro es una sola: cambia la promesa por el hecho. Todo lo que puedas verificar con un dato, ponlo con el dato. Si quieres entender qué está pesando hoy en la decisión de un postulante, el artículo sobre qué buscan realmente los candidatos lo desarrolla con más detalle.

Lo que no debes pedir en el aviso

Hay datos que siguen apareciendo en avisos peruanos por costumbre y que no corresponden pedir, porque no tienen relación con la capacidad de hacer el trabajo y porque la normativa laboral peruana prohíbe la discriminación en el acceso al empleo. Sácalos del texto:

  • Foto en el CV. No aporta nada al desempeño y abre la puerta al sesgo.
  • Rango de edad («de 20 a 28 años»). Define la experiencia, no la fecha de nacimiento.
  • Sexo («se busca señorita para recepción»). Salvo casos excepcionales y justificados, no corresponde.
  • Estado civil, hijos o embarazo. Ni en el aviso ni en la entrevista.
  • Zona de residencia como filtro rígido. Puedes decir dónde queda la oficina; el candidato decide si le sirve.
  • «Buena presencia». Es un eufemismo que no significa nada y que suele encubrir discriminación.

Además de ser lo correcto, quitar estos filtros amplía tu pozo de candidatos. Muchos de los errores de este tipo se pagan caro más adelante; están recopilados en los errores más caros al contratar personal.

Revisión final antes de publicar

  1. ¿El título es el nombre con el que la gente busca ese puesto?
  2. ¿Se ve el sueldo sin abrir nada más?
  3. ¿Las funciones permiten imaginar un martes cualquiera en ese puesto?
  4. ¿Los requisitos imprescindibles son cinco o menos?
  5. ¿Está el horario, la modalidad y la ciudad?
  6. ¿Hay algún dato que no corresponde pedir?
  7. ¿Lo leerías tú si estuvieras buscando trabajo?

Una última prueba, la más útil de todas: dáselo a leer a alguien de tu equipo que haga ese trabajo hoy y pregúntale si el aviso describe lo que realmente hace. Si te dice que no, tienes la corrección lista antes de publicar. Y si quieres ver cómo se ven las ofertas bien redactadas de otras empresas, date una vuelta por la bolsa de trabajo de Empleum y compara.

Preguntas frecuentes

¿Qué extensión debe tener una oferta laboral?

Entre 250 y 450 palabras. Menos que eso suele significar que faltan las funciones o el sueldo; más que eso obliga a la persona a leer en el celular varias pantallas de texto institucional. Si el puesto es complejo, resume en el aviso y ofrece ampliar en la entrevista.

¿Es obligatorio poner el sueldo en una oferta de trabajo?

No es una obligación legal general en Perú, pero sí es la práctica que mejor funciona y la que Empleum exige en su bolsa: toda oferta muestra el sueldo en soles antes de postular. Publicarlo filtra a quien no aceptaría tu rango, aumenta la confianza en tu empresa y acorta el proceso.

¿Puedo copiar la descripción del puesto de otra empresa?

Puedes usarla como referencia para no olvidar bloques, pero no la copies tal cual. La descripción ajena está escrita para otra operación, otro tamaño de equipo y otro sueldo, y el candidato lo nota apenas llega a la entrevista y descubre que el puesto no se parece.

¿Conviene poner el nombre de mi empresa o publicar de forma anónima?

Casi siempre conviene ponerlo. El nombre visible permite que la persona te busque, vea qué hacen y llegue mejor preparada. Las publicaciones anónimas se justifican en pocos casos, como cuando estás reemplazando a alguien que todavía no sabe que va a salir, y siempre reducen el número de postulaciones.

¿Cada cuánto debo actualizar un aviso que ya publiqué?

Si en la primera semana no recibes postulaciones útiles, revisa el aviso antes de esperar más. Los dos ajustes con más efecto son subir el sueldo al rango real del mercado y recortar los requisitos. Cambiar solo el título ayuda cuando el problema es que nadie encuentra la oferta.

Escribe una vez, filtra desde el primer día

Un aviso bien redactado te ahorra semanas de entrevistas con gente que nunca iba a encajar. Si quieres ponerlo a prueba, publica tu vacante en Empleum: el formulario te obliga a completar el sueldo en soles, la modalidad y las funciones, tu empresa aparece verificada frente al candidato y las personas postulan en un clic con el CV que ya tienen armado, así que recibes perfiles completos en lugar de correos sueltos con archivos adjuntos.

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