Hacer tu CV
Cómo hacer que tu CV pase los filtros ATS
Un ATS no puntúa tu CV: lo convierte en texto y lo guarda. Si el archivo está mal armado, ese texto sale roto y tu ficha queda vacía. Qué rompe la conversión, cómo arreglarlo y la prueba del bloc de notas para saber en qué estado llega el tuyo.
Mandaste el CV que te diseñaron bonito: dos columnas, iconos, una barra de nivel para cada programa y tu foto arriba a la derecha. Del otro lado, el sistema lo guardó como una ficha donde el nombre quedó vacío, la experiencia salió mezclada y los años aparecieron pegados a las tareas. Nadie lo rechazó. Simplemente no había nada legible que leer.
Alrededor de esto hay bastante mito. Se habla del ATS como si fuera un juez que le pone nota a tu currículum y decide tu suerte. No hace eso. Hace algo mucho más aburrido, y entender qué hace exactamente es lo que te permite armar un archivo que llegue entero.
Qué hace un ATS con tu CV, sin misterio
ATS son las siglas de applicant tracking system: un sistema de seguimiento de candidatos. Es, en el fondo, una base de datos con un buzón adelante. Cuando subes tu archivo, pasa por tres pasos.
Primero lo convierte en texto plano. Le quita el diseño, los colores, las cajas y las imágenes, y se queda con las letras en el orden en que estén dentro del archivo, que no siempre es el orden en que tú las ves en pantalla. Segundo, intenta repartir ese texto en campos: nombre, correo, teléfono, empresas, cargos, fechas, estudios. Para eso se guía por los títulos de sección y por el aspecto de cada dato. Tercero, guarda e indexa: tu ficha queda buscable por esos campos y por el texto completo.
Después, alguien busca. Escribe dos o tres términos en la caja —«asistente contable detracciones», «almacenero kardex Ate»— y el sistema devuelve las fichas que los contienen. Eso es todo. No hay una nota, no hay un porcentaje de compatibilidad, no hay un algoritmo que juzgue tu trayectoria. Hay una conversión y una búsqueda.
Lo cual deja el problema clarísimo: si la conversión sale mal, no apareces en ninguna búsqueda, aunque seas el candidato ideal. Y si sale bien pero tu texto no tiene los términos que la gente escribe, tampoco apareces; ese lado del asunto está en qué palabras clave usan los reclutadores. Aquí nos ocupa el archivo.
En el Perú conviven el sistema y la carpeta
Vale ubicar el terreno, porque hablar de ATS como si todas las empresas peruanas tuvieran uno lleva a decisiones raras.
Las empresas grandes sí tienen sistema: retail, banca, minería, consumo masivo, telecomunicaciones, call centers, las consultoras y las cadenas de clínicas. También lo tienen, de hecho, las bolsas de trabajo, porque cada portal guarda tu CV como una ficha con campos. Ahí la conversión importa mucho.
Pero una parte enorme del mercado formal peruano es otra cosa: una MYPE de veinte personas en Ate, un estudio contable en Trujillo, una distribuidora familiar, un colegio, una constructora mediana en Arequipa. Ahí el filtro es una persona con una carpeta en el correo, o con un fólder de currículums impresos sobre el escritorio. No hay sistema alguno.
Y aquí está la buena noticia: el mismo archivo sirve para los dos. Un documento de una columna, con títulos de sección normales y texto real, se convierte limpio en el sistema y se lee cómodo en pantalla o impreso en blanco y negro. No hay que elegir entre un CV «para máquinas» y otro «para humanos». El CV legible es uno solo.
Lo que rompe la conversión, con el arreglo al lado
Cada elemento de la lista siguiente es algo que se ve bien en tu pantalla y se desarma al convertirse en texto.
| Qué tiene el archivo | Qué pasa al convertirlo en texto | El arreglo |
|---|---|---|
| Diseño en dos columnas | El texto se lee de corrido y se intercalan las dos columnas: una línea de tu perfil, una de tus datos, una de tu experiencia | Una sola columna de arriba abajo |
| Tablas para maquetar la experiencia | Las celdas se pegan sin separación o se pierde el orden de las filas | Párrafos y viñetas normales, sin tabla de por medio |
| Cuadros de texto | Su contenido suele quedar fuera de la conversión: desaparece completo | Escribir directo en el cuerpo del documento |
| Datos en el encabezado o el pie de página | Muchos conversores los ignoran, y ahí suele estar el nombre o el teléfono | Nombre, correo y celular en las primeras líneas del cuerpo |
| Imágenes con texto adentro | El texto de una imagen no existe: es un dibujo | Todo lo que deba leerse va escrito como texto |
| Iconos en vez de etiquetas | Un sobrecito y un teléfono no dicen «correo» ni «celular»; queda un dato suelto | Escribir la etiqueta: «Correo:», «Celular:», «Distrito:» |
| Barras y estrellas de nivel | Se convierten en nada; queda «Excel» sin ninguna indicación | Escribir el nivel en palabras y con detalle: «Excel intermedio: tablas dinámicas, BUSCARV» |
| Tipografías decorativas o incrustadas a medias | Salen caracteres cambiados, tildes rotas o palabras pegadas | Una tipografía común y del sistema |
| PDF exportado como imagen o CV escaneado | No hay texto que extraer: la ficha queda en blanco | Exportar desde el editor, con texto seleccionable |
| Nombres de sección inventados | El sistema no reconoce el bloque y no sabe dónde termina la experiencia | Los títulos de siempre: Experiencia laboral, Formación académica |
Ese último punto merece una frase más, porque es el más fácil de cometer con buena intención. «Mi trayectoria», «Lo que me mueve», «Mi caja de herramientas» suenan originales y dejan al conversor sin referencia para cortar los bloques. Los nombres estándar no son aburridos: son señales. Experiencia laboral, Formación académica, Cursos y certificaciones, Idiomas, Conocimientos y herramientas, Referencias. Punto.
La prueba del bloc de notas
No hace falta adivinar en qué estado llega tu CV. Hay una prueba casera que toma dos minutos y muestra exactamente lo que ve el sistema.
Abre tu PDF. Selecciona todo el texto con Ctrl+A y cópialo con Ctrl+C. Abre el Bloc de notas —o cualquier editor de texto sin formato— y pega con Ctrl+V. Lo que aparezca ahí es, con buena aproximación, lo que el sistema va a guardar de ti.
Qué mirar en lo que quedó pegado
- Si no se pudo seleccionar nada, tu PDF es una imagen. Es el caso más grave y el más frecuente entre quienes escanean su CV impreso o lo mandan como captura de pantalla. Hay que rehacer la exportación desde el editor.
- Si el texto está mezclado —una línea de tu perfil, una de tus datos, otra de tu experiencia— tienes dos columnas. Pásalo a una sola.
- Si falta tu nombre, tu correo o tu celular, están en el encabezado, en el pie o dentro de un cuadro de texto. Súbelos al cuerpo del documento.
- Si aparecen símbolos raros, tildes rotas o palabras pegadas, la tipografía o la exportación están fallando.
- Si las fechas quedaron pegadas a las tareas, revisa cómo separaste esos bloques: normalmente había una tabla de por medio.
- Si el orden de tus empleos cambió, el archivo tiene los bloques colocados en un orden interno distinto al visual, típico de plantillas armadas con cajas.
Si lo pegado se lee de corrido, en el mismo orden en que tú lo ves y sin que falte nada, tu archivo está bien. Haz esta prueba una vez con tu plantilla; si pasa, ya no tienes que repetirla en cada versión que envíes.
Fechas y encabezados que se leen sin problema
La parte que más se desarma en la conversión es el bloque de cada empleo, porque ahí hay cuatro datos juntos: cargo, empresa, lugar y fechas. Se resuelve con un formato constante y aburrido.
Una línea con el cargo y la empresa, y otra con la ciudad y las fechas. Así:
Una línea: «Asistente administrativa — Distribuidora San Martín SAC». La siguiente: «Los Olivos, Lima · Marzo 2021 – Actualidad».
Escribe el mes con letras y el año con cuatro dígitos. «Marzo 2021 – Agosto 2023» se interpreta sin problema. «03/21–08/23», «'21 a '23» o «Mar21-Ago23» obligan a adivinar y muchas veces salen mal. Usa el mismo formato en todos los empleos y en la formación: si en uno pones el mes, ponlo en todos. Para el trabajo actual escribe «Actualidad» o «A la fecha», no «Presente» abreviado ni una flecha.
Y no dejes fechas solo dentro de una línea de tareas. Si el año está en medio de una frase, el sistema no lo va a tomar como periodo del empleo.
El encabezado de contacto va en las primeras líneas del cuerpo, con etiquetas escritas: nombre completo en una línea, y debajo correo, celular y distrito separados por un punto medio o por barras. Si postulas a puestos donde el DNI se pide de entrada, va ahí también. Lo que no hace falta es un bloque con seis campos que nadie usa; qué datos van y cuáles sobran está en su propio artículo del blog.
Un archivo limpio, no un truco
Conviene decirlo directo porque el consejo circula: no escondas palabras clave en texto blanco sobre fondo blanco, ni en letra de tamaño uno al final del documento, ni pegadas en los metadatos del archivo. Es una mala idea por tres motivos concretos.
Primero, se descubre en dos segundos. La misma prueba del bloc de notas que acabas de hacer se la hace cualquier reclutador que sospeche, y también aparece cuando alguien selecciona el documento con el cursor para copiar tu correo. Segundo, si el sistema efectivamente lo indexa, tu ficha aparece en búsquedas para las que no calificas, y quien te abre descarta al toque; en algunas empresas eso queda anotado en tu ficha para siempre. Tercero, ese bloque de texto invisible ensucia la conversión y puede meter basura justo en los campos que sí importaban.
El objetivo no es engañar al sistema. Es que el sistema pueda leer lo que ya tienes. Casi todos los CV que «no pasan el filtro» no fallan por falta de trucos: fallan porque el archivo no entrega texto. Arreglar eso es gratis y se hace una sola vez.
Cómo guardar y enviar el archivo
PDF exportado desde tu editor, no impreso a imagen ni escaneado. Casi todos los programas ofrecen «Guardar como PDF» o «Exportar»; esa ruta conserva el texto. Lo que no debes usar es «imprimir a PDF» desde un visor de imágenes, ni convertir una foto del CV. Si la empresa pide Word de forma explícita, manda Word con una plantilla igual de simple, sin cuadros de texto.
Cuida el peso: un CV de dos páginas no debería pesar más de un par de megas, y si pesa quince es porque la foto entró sin comprimir. Ponle un nombre de archivo que se entienda cuando esté suelto en una carpeta con cuarenta más —el criterio está en cómo nombrar el archivo de tu currículum— y adjúntalo con un correo corto y con asunto claro, como se explica en cómo enviar correctamente un CV por correo.
Un apunte final sobre la foto: no rompe la conversión, porque el conversor simplemente la ignora. El problema aparece cuando el diseño arma toda la cabecera alrededor de ella con cuadros de texto, y ahí se pierden tus datos de contacto. Foto sí, pero con tu nombre y tu correo escritos como texto normal al lado.
Si no quieres pelearte con el formato, empieza por una base que ya esté armada para exportar bien: las plantillas de nuestro creador de CV son de una columna, con secciones estándar y texto real, y el PDF que descargas sale con el texto seleccionable, así que pasa la prueba del bloc de notas sin que tengas que tocar nada. Con ese archivo listo, elige a qué postular en los avisos publicados y ajusta el énfasis según lo que pida cada uno, siguiendo el método de cómo adaptar un CV para cada oferta laboral.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi CV pasa el filtro ATS?
Haz la prueba del bloc de notas. Abre tu PDF, selecciona todo el texto con Ctrl+A, cópialo con Ctrl+C y pégalo en el Bloc de notas o en cualquier editor sin formato. Lo que aparezca ahí es prácticamente lo que va a guardar el sistema. Si no pudiste seleccionar nada, tu archivo es una imagen y hay que exportarlo de nuevo. Si el texto sale mezclado, tienes dos columnas. Si falta tu nombre o tu teléfono, están en el encabezado o en un cuadro de texto. Si se lee de corrido y en orden, tu archivo está bien.
¿Es mejor enviar el CV en PDF o en Word?
PDF, siempre que lo exportes desde tu editor y el texto quede seleccionable. Ese formato conserva la maquetación y se lee igual en cualquier computadora, y los sistemas de reclutamiento lo procesan sin problema. Lo que sí falla es el PDF hecho a partir de una imagen o de un documento escaneado, porque no contiene texto que extraer. Manda Word únicamente cuando la empresa lo pida de manera explícita, y en ese caso usa una plantilla simple de una columna, sin cuadros de texto ni tablas de maquetación, porque esos elementos también se desarman al convertirse.
¿Un CV en dos columnas hace que me rechacen?
No lo rechaza nadie a propósito, pero puede llegar ilegible. Al convertir el archivo en texto, muchas plantillas de dos columnas intercalan las líneas de un lado con las del otro, y la ficha queda con la experiencia mezclada con los datos de contacto. Una persona que lo abra en pantalla lo verá bien, pero si la empresa usa un sistema, tu información queda desordenada en la base de datos. Con una sola columna de arriba abajo no pierdes nada visualmente y te evitas el riesgo, así que no hay razón para insistir con el diseño a dos bandas.
¿Sirve poner palabras clave en texto blanco para pasar el filtro?
No, y perjudica más de lo que ayuda. Se descubre seleccionando el documento con el cursor o pegándolo en un editor de texto, algo que cualquier reclutador hace en segundos. Si el texto oculto sí llega a indexarse, tu ficha aparece en búsquedas para las que no calificas y quien la abre descarta de inmediato, y en varias empresas esa anotación queda en tu registro. Además ensucia la conversión y puede meter basura en los campos importantes. El camino que funciona es más simple: un archivo limpio, con texto real y con los términos correctos donde tienes la prueba.