Consejos para postular

Cómo conseguir tu primer empleo

Acabas de egresar y buscas tu primer contrato: prácticas, puestos junior, el CV de una sola página y los papeles que vas a necesitar para entrar a planilla.

Equipo Empleum 11 min de lectura

Terminaste el instituto o la universidad y de pronto tu promoción entera está postulando a los mismos avisos que tú, con el mismo CV de una página y las mismas ganas. Tu primer empleo no lo vas a ganar por tener mejores notas: lo vas a ganar por saber a qué puertas tocar, cómo contar lo que hiciste en la carrera y qué esperar cuando por fin te llamen. Esta guía va justo por ahí, con el detalle peruano de prácticas, convenios y planilla.

Qué evalúan en alguien que no ha trabajado nunca

Cuando una empresa contrata a alguien con diez años de experiencia, compra resultados comprobados. Cuando contrata a un egresado, compra potencial, y eso se mide con otras señales: si aprendes rápido, si preguntas cuando no entiendes, si cumples lo que prometes, si eres alguien con quien se puede trabajar ocho horas al día. Nada de eso aparece en tu certificado de estudios.

Por eso las entrevistas de primer empleo se van tanto a lo cotidiano: cómo te organizaste para la tesis, qué pasó cuando tu grupo de trabajo no respondía, qué hiciste el ciclo que jalaste un curso. No son preguntas de relleno. Son la única evidencia disponible de cómo te comportas frente a un problema.

La consecuencia práctica: deja de disculparte por no tener experiencia laboral y empieza a tratar tus proyectos académicos, tus prácticas de campo y tus trabajos de temporada como lo que son, experiencias reales con resultados. Si además vienes de otro camino —cambiaste de carrera, trabajaste antes en algo no relacionado—, complementa esta lectura con cómo buscar trabajo si no tienes experiencia en el rubro, que trabaja las habilidades transferibles con más detalle.

Las tres puertas de entrada

Prácticas preprofesionales

Son para quien todavía está estudiando y permiten aplicar en una empresa lo que estás viendo en clase. Se firman mediante un convenio con la institución educativa, que hace seguimiento, y no son un contrato de trabajo común: la empresa te paga una subvención económica, no un sueldo con todos los beneficios de planilla. En el Perú, cuando la jornada es completa, esa subvención no puede ser menor que la remuneración mínima vital; el monto vigente lo publica el Ministerio de Trabajo, así que revísalo antes de aceptar. El convenio también contempla cobertura de salud y descansos.

Si estás en los últimos ciclos, esta es la vía más eficiente que existe: mucha gente termina contratada en la empresa donde practicó, porque a la hora de cubrir una vacante lo más barato para el empleador es quedarse con alguien que ya conoce el proceso.

Prácticas profesionales

Son para quien ya egresó y todavía no tiene el título, y sirven para consolidar lo aprendido en un puesto real. Están pensadas para un periodo acotado después de egresar, así que si acabas de terminar, no lo dejes para el año siguiente: consulta el plazo vigente en el Ministerio de Trabajo y muévete dentro de esa ventana. Al terminar, la empresa emite un certificado de prácticas, y ese papel es lo primero que vas a poder poner en la sección de experiencia de tu CV.

Puestos junior, trainee y de entrada

La tercera puerta es un contrato laboral desde el inicio: asistente, analista junior, ejecutivo de ventas, auxiliar, operario calificado. Aquí sí entras a planilla, con periodo de prueba, beneficios y descuentos. Algunas empresas grandes tienen programas trainee con convocatorias una o dos veces al año, con varias etapas de evaluación; valen la pena aunque el proceso sea largo, porque suelen incluir formación.

Una advertencia importante: si te ofrecen un puesto con horario fijo, jefe directo y supervisión diaria pero te piden emitir recibo por honorarios, eso no es un trabajo independiente. Puede convenirte aceptarlo por un tiempo, pero entra con los ojos abiertos, porque no vas a tener gratificaciones, CTS ni vacaciones pagadas. Antes de firmar cualquier cosa, revisa tus derechos laborales en el Perú. En otros países de la región la figura equivalente es la del contrato de prestación de servicios.

El CV cuando la hoja está casi en blanco

Una página, siempre. Y el orden importa: cuando no tienes experiencia laboral, la formación va arriba, no abajo.

  • Datos de contacto que funcionen. Un correo serio con tu nombre, no el que usabas en el colegio, y un número de celular con WhatsApp activo.
  • Un resumen de tres líneas. Qué estudiaste, qué te interesa hacer y qué buscas. «Bachiller en Administración con interés en logística; busco prácticas profesionales en un área de operaciones» dice más que un párrafo de adjetivos.
  • Formación con detalle útil. Institución, carrera, año de egreso, si estás en trámite de título, y los cursos que se relacionen con el puesto. Si tuviste tercio o quinto superior, ponlo.
  • Proyectos y tesis como experiencia. Describe qué hiciste, con qué herramientas y qué resultado obtuviste. Un proyecto de mejora de procesos en una planta, un plan de negocio, un estudio de mercado con encuestas propias: todo eso demuestra método.
  • Todo trabajo pagado que hayas tenido. Campaña navideña, atención en un restaurante, apoyo en el negocio familiar, clases particulares. No lo escondas: demuestra que sabes cumplir un horario y responder ante alguien.
  • Voluntariado y actividades. Si organizaste la semana de tu facultad o coordinaste una campaña, eso es gestión de personas y de presupuesto.
  • Herramientas e idiomas, con nivel honesto. Excel intermedio significa tablas dinámicas y buscarv; si no las manejas, no lo pongas.

Fuera del CV: la foto de fiesta, el estado civil, el número de DNI completo, las notas de todos los ciclos y las frases de manual tipo «persona proactiva y con ganas de aprender». La forma de redactar cada línea para que se lea rápido está en cómo hacer un CV que consiga entrevistas.

Dónde buscar de verdad

Los primeros empleos aparecen en más lugares de los que la gente revisa:

  1. La bolsa de trabajo de tu instituto o universidad. Es el canal más desaprovechado y el que menos competencia tiene, porque muchos egresados dejan de entrar apenas terminan.
  2. Las bolsas de empleo en línea, filtrando por «practicante», «junior», «asistente» y «sin experiencia».
  3. Ferias laborales universitarias y municipales, y las convocatorias de programas de empleo juvenil del Estado.
  4. Tus profesores. Muchos trabajan en empresas del rubro y son los primeros en enterarse de una vacante. Escríbeles con un mensaje corto y concreto.
  5. Los compañeros de promoción que ya entraron. Varias empresas pagan por referir candidatos, así que recomendarte también les conviene a ellos.
  6. Las empresas donde hiciste visitas técnicas o donde alguien de tu familia tiene contacto. Un correo bien escrito al área que te interesa funciona más de lo que parece.

Mientras postulas, ten cuidado con las convocatorias que piden pagar por un curso, por un examen médico en un lugar específico o por materiales antes de contratarte. Ninguna empresa seria cobra por darte trabajo; aprende a reconocerlas en cómo detectar una oferta de trabajo falsa.

La entrevista de tu primer trabajo

Sin historial laboral, casi todas las preguntas se responden con ejemplos de la carrera, y eso es perfectamente válido. Prepara tres historias completas: una de trabajo en equipo, una de un problema que resolviste y una de algo que te salió mal. Cuenta cada una con situación, lo que hiciste tú y el resultado; esa estructura evita que te vayas por las ramas.

Prepara también las dos preguntas que siempre caen: por qué elegiste esa carrera y qué te interesa de la empresa. La segunda exige que investigues diez minutos antes: a qué se dedican, qué venden, quiénes son sus clientes. Llegar sin saber a qué se dedica la empresa es el descarte más frecuente y más evitable de todos. El resto de la preparación —qué llevar, cómo ensayar, cómo manejar los nervios— está en cómo prepararte para una entrevista laboral.

Y prepara tus propias preguntas. Preguntar «¿cómo sería mi primer mes?» o «¿quién me acompañaría al inicio?» muestra que estás pensando en el trabajo real, no solo en que te acepten.

Papeles y primer sueldo: lo que nadie te explica

Cuando te dicen que sí, empieza otra etapa. Ten a la mano tu DNI vigente, tu certificado de estudios o constancia de egresado, y prepárate para abrir una cuenta de haberes en el banco que indique la empresa. Si nunca has estado en planilla, vas a tener que elegir entre el sistema nacional de pensiones (ONP) y una AFP; tómate el tiempo de comparar, porque si no eliges, la afiliación se hace por defecto al sistema privado.

Algunas cosas que conviene tener claras desde el primer día en el régimen laboral general:

  • Existe un periodo de prueba, que por regla general es de tres meses. Durante ese tiempo la relación puede terminar sin las mismas formalidades, así que trátalo como parte de la evaluación.
  • Tu boleta de pago te la deben entregar. Revísala: ahí ves tu sueldo bruto, el descuento previsional y lo que efectivamente te depositan.
  • El derecho a vacaciones se gana con el año completo de servicios, aunque muchas empresas permiten adelantar días.
  • Las gratificaciones de julio y diciembre y los depósitos de CTS corresponden a los trabajadores en planilla del régimen general; si entras a mitad de año, se calculan de forma proporcional al tiempo trabajado.

Sobre el monto: en tu primer empleo tienes poco margen para negociar, y está bien. Lo que sí puedes hacer es preguntar con toda naturalidad cuál es el sueldo, bajo qué modalidad te contratan y cuándo se revisa. Una empresa seria responde eso sin problema.

Preguntas frecuentes

¿Qué pongo en el CV si nunca he trabajado?

Formación, proyectos académicos y tesis descritos como experiencias con resultados, cursos y certificaciones, herramientas que manejas, idiomas, voluntariado y cualquier trabajo pagado aunque haya sido de temporada o informal. Un proyecto de fin de carrera bien contado —qué problema abordaste, qué método usaste, a qué llegaste— vale mucho más que una lista de cualidades personales.

¿Las prácticas cuentan como experiencia laboral?

Sí. En el Perú son la forma más común de empezar y el certificado de prácticas se presenta sin ningún problema en tu siguiente postulación. Ponlas en la sección de experiencia con la empresa, el periodo y las funciones concretas que realizaste, igual que cualquier otro puesto. Muchos empleadores las valoran especialmente porque muestran que ya sabes cómo funciona una organización por dentro.

¿Está bien aceptar un sueldo bajo en el primer trabajo?

Suele ser parte del inicio, siempre que lo que recibas a cambio valga la pena: aprendizaje real, un jefe que enseñe y un certificado o contrato que puedas mostrar después. Lo que no debes aceptar es trabajar sin ningún tipo de convenio o contrato, o por debajo de los mínimos que la ley establece para tu modalidad. Trata el primer año como una inversión con fecha de vencimiento, no como una situación permanente.

¿Cuánto tiempo debo quedarme en mi primer empleo?

Como referencia, un año deja una buena impresión en el CV y suele ser suficiente para aprender el oficio. Salir antes no es un desastre si tienes una razón clara y la cuentas bien, pero encadenar tres puestos de tres meses sí genera dudas en el siguiente proceso. Si estás aprendiendo y creciendo, quédate; si a los seis meses haces exactamente lo mismo que el primer día y nadie responde tus preguntas sobre el futuro, empieza a mirar.

¿Postulo aunque piden un año de experiencia?

Postula si cumples la formación pedida y el resto de requisitos indispensables. Ese «un año» muchas veces es una preferencia y no un filtro rígido, sobre todo en empresas medianas y pequeñas. Acompaña la postulación con un mensaje breve donde expliques por qué te interesa ese puesto en concreto: en un lote de candidatos parecidos, eso desempata.

Que tu perfil esté listo antes que el de tu promoción

La mayor ventaja en el primer empleo es la velocidad: llegar a las convocatorias temprano y con el perfil completo. En Empleum puedes crear tu cuenta y armar tu CV dentro de la plataforma en una sola sesión, sin plantillas de Word; después postulas en un clic cada vez que aparezca algo que te calce. Cada aviso muestra el sueldo en soles antes de postular y las empresas están verificadas, algo que importa todavía más cuando estás empezando. Filtra las ofertas por «practicante» o «asistente» y manda tus primeras postulaciones hoy mismo.

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